La mayor parte de personas sólo viven a lo largo de su vida una o dos crisis financieras, por ello cuando no se ha estudiado historia de la economía se puede caer en el error de que todo lo que sucede es nuevo e imprevisible. Sin embargo a lo largo de los últimos siglos se han sucedido diferentes crisis financieras en diferentes zonas del mundo, siendo la más conocida la caida de Wall Street. En realidad son tantas las que ya se han dado que los expertos suelen classificarlas en cuatro tipos diferentes de acuerdo a la naturaleza del problema económico y de sus dimensiones: las crisis bancarias, las crisis monetaria, crisis financieras nacionales, o internacionales y, por último, gran crisis económica.

Una crisis bancaria. Se da cuando un banco sufre una inesperada y elevada demanda de retiros de los clientes, también llamado corralito o pánico bancario. Los bancos funcionan prestando la mayor parte del dinero que tienen en depósitos, por lo que ellos no cuentan con el dinero real en sus arcas si se les requiere de forma repentina. Por lo que si todos los clientes del banco solicitan su dinero provocan que el banco se vuelva insolvente, provocando que los propios clientes pierdan sus depósitos.

Una crisis monetaria. Es posiblemente la menos grave de todas y también la más dificil de delimitar. No existe una definición clara para ella, pero se trata una depreciación nominal de una moneda de, por lo menos, un 25%, aunque también hay autores que marcan el inicio de este tipo de crisis cuando se sucede un incremento importante de la depreciación de la moneda, normalmente un 10% de aumento de la tasa de depreciación. Esta crisis supone el undimiento de la moneda local y por tanto del poder económico de todos habitantes del país, pero por contra puede abrir las puertas a que las empresas locales puedan exportar más gracias a sus bajos precios.

Las Crisis financieras nacionales o internacionales. Se dan cuando un país que mantiene un tipo de cambio fijo se ve obligado a devaluar su moneda por acumular un déficit de cuenta corriente que se vuelve insostenible. Si el país en cuestión no paga su deuda soberana, se le denomina incumplimiento soberano. Ambas se pueden considerar decisiones voluntarias del gobierno, pero habitualmente son vistos como un conjunto de resultados involuntarios por un cambio en el seguimiento de los inversores. El impago de la deuda nacional tiene efectos colaterales en todas aquellas naciones que habían prestado dinero y que pierden el crédito concedido, por este motivo los organismos internacionales suelen presionar a los gobiernos para que se tomen medidas de recortes, de ventas de bienes públicos y de aumento de impuestos, para no llegar al impago. Un ejemplo de esta situación es la crisis económica griega.

Gran Crisis Económica. Cuando el crecimiento del Producto Interior Bruto es negativo durante dos o más trimestres se dice que el país está en recesión. Si esta recesión se produce de forma prolongada se llama depresión. En el caso de que el crecimiento, aunque sea lento y no implica que sea negativo, se llama estancamiento económico. Los expertos mantienen que las crisis financieras son causadas por recesiones y esto supone un atraso económico para el país en cuestión, pero lo más grave es cuando este tipo de crisis arrastra consigo regiones enteras, como por ejemplo Europa, Sudamérica o amplias regiones de Asia.